El PP denuncia que en la cabalgata de Córdoba se regalaron balones del Che
BALTASAR LÓPEZ. CÓRDOBA.
El Partido Popular denunció durante el pleno celebrado ayer en el Ayuntamiento de Córdoba que en el transcurso de la cabalgata de Reyes Magos, que organizan la Federación de Peñas así como el propio Consistorio, se lanzaron desde las carrozas pequeños balones de rugby con la efigie del Che Guevara y el lema «¡Viva la Revolución!». La alcaldesa, Rosa Aguilar (IU), negó la acusación de los populares.
Transcurría el pleno insulso, con todos los puntos aprobados por unanimidad, hasta que, en los ruegos y preguntas, el edil popular Ricardo Rojas dio un pelotazo y «se armó el belén». Así, denunció que «muchísimos cordobeses» habían recogido durante la cabalgata unos pequeños balones de rugby con la efigie del Che Guevara (uno de los líderes de la revolución cubana) «después de que fueron tirados desde las carrozas». Rojas realizó su denuncia mientras blandía una de esas polémicas pelotitas, que, según los populares, ciudadanos «indignados» les habían entregado. leer más
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La modalidad lingüística andaluza Añadir a Mi carpeta
Javier Tajadura, (Profesor titular de Derecho Constitucional) - Lejona, Vizcaya
EL PAÍS - Opinión - 28-04-2006
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La lectura del proyecto de nuevo Estatuto de Andalucía recuerda mucho al texto aprobado por el Parlamento de Cataluña el pasado 30 de septiembre. Muchas de sus disposiciones son de dudoso encaje constitucional, y otras producen una enorme perplejidad.
Así, por ejemplo, algunas de las consecuencias que, de modo inexorable, se desprenden del sorprendente reconocimiento de Andalucía como una "realidad nacional" contenido en el Preámbulo, como la dispuesta en el artículo 183 del proyecto: "Los medios audiovisuales públicos promoverán el reconocimiento y uso de la modalidad lingüística andaluza, en sus diferentes hablas".
Afortunadamente, el Estatuto no impone a los ciudadanos la obligación de conocer tal "modalidad lingüística", pero la sola referencia a la misma produciría hilaridad si no fuera porque es un patético testimonio del particularismo más exacerbado que domina hoy la vida política, y, por ello, un trágico presagio del futuro de nuestro Estado constitucional.
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