La noria de la realidad nacional
La noria de la realidad nacional
ESTO es que era Cataluña exportando el modelo, su fervorín soberanista, con el marchamo nacional de un copetín de cava y una rodajas de republicanismo al ast, cuando se dio de frente con el campo encharcado de verdolagas migas andalusíes.
Y aquí, claro, la leche in vitro acampó sobre el colchón de nuestras "realidades nacionales", porque el ramblista Maragall se pasó cuatro pueblos y una estación del ave y al Presidente Cháves, se le "mudó" el visaje de la empanada tripartita, él, que como voz suprema de la Comunidad-Partido, en los reinos mas simios del planeta andaluz, sordo, ciego y mudo, contempla, de la "semántica" en el fardo, como rizar el rizo en el marrón del Estatuto, que no es Nación, ni Nacionalidad, ni na de na, sino un recuenco de "marisabidillas", donde encontrar el cazo a nuestra identidad histórica, social, cultural y política, que nos llueven granizos desde que un Argantonio se tiró la machada de redactar en verso las tablas de la ley y Tharsis, aparece en la biblia cuando los catalanes iban a por tabaco en la niebla del tiempo.
Así que, ahora toca derrengarnos al Drae- Diccionario Real Academia Española- para arbitrar un formulismo que enmadre al Estatuto, tan lejos de la funambulista Nación como tan cerca de la "realidad nacional", y eso, canta por soleares y tarantas y también, por los remansos pestiñeros donde se amasan términos y de adoban conceptos, chichainabos,de gramática parda y longuerona, en la que hay que soltar amarras con quienes han votado- compañeros de armas y sustentos- al Estatuto, desde el bancal de diputados andaluces, con la nariz tapada y los dedos cruzados, y en estas que se ven cogidos en los tuétanos de su falsaria condición.
Allí, tras la mirada aciaga de los viejos leones jeromistas, se pliega la flanela socialista de la mejor Nación y aquí, se alforjan las mulillas de un "realismo nacional" que los parlamentarios "rosas" se sacan de la manga y muletean por bajo, ahuecando las alas del vuelo inquebrantable en la unidad de España y sorteando al toro Constitucional, mediante afeites en las puntas y puyazos en la cresta, que así se chalanean las letras y se entuertan dicciones donde encontrar la flauta mágica del malhayo Estatuto.
Dicho esto, habría que remontarse a Europa y hacer parada y fonda sobre su Carta Magna, donde no existe mas entorno casuístico que la Unión Europea, una vez superado aquel sarampión de las Regiones y Nacionalidades, para definitivamente instalarse, en la consistorial Europa de las Naciones.
Andalucía, disfraza su verdadero rostro bajo la verborrea de su Realidad Nacional con aceite y azúcar, en medio de un sarao, donde el aceite sabe a rancio y el azúcar, a triste sinsabor, por tanto listo tonto y tanto sambenito im-pre-sionante a fin al laberinto Cháves. Y esto es así, por ese "doble juego" que se nos traen del cerco Moncloa-San Telmo entre los toma y daca y los silencios compensados.
Cualquier parecido con nuestro "andalucismo universal" será, ha sido y es, pura coincidencia.